Cómo debemos separar los residuos. El Club del Alquimista

Asumimos que la separación de los residuos es una acción benéfica para el medio ambiente, pero son pocos los ciudadanos que realmente llevan estas acciones a la práctica.

Azucena Carranza Rodríguez. Colabora

De manera diaria fluye información sobre que debemos separar los residuos para un reciclaje efectivo, pero ¿Realmente la población está consciente de ello? Todos sabemos y asumimos que la separación de los residuos es una acción benéfica para el medio ambiente, pero son pocos los ciudadanos que realmente llevan estas acciones a la práctica.


Lamentablemente, México aún está muy lejos de adoptar esta práctica como una acción consciente y sobre todo persistente; adoptarla como forma de vida. Se hacen campañas en las que nos dicen cómo hacerlo, pero la mayoría de las veces el beneficio no queda claro. Y es que, si llevamos esto a escala de los industriales y empresarios, nos damos cuenta del porqué este asunto de la economía circular no termina de arrancar.

Se puede decir con certeza, que el concepto de “Economía Circular” es de reciente conocimiento entre las personas, pero no es del dominio del público en general. La evidencia de que el esquema actual de economía lineal está llevando a una crisis es clara: el planeta no soportará mucho tiempo más este esquema de “producir-consumir-desechar”. Debemos darle un “tiempo fuera” y un respiro al planeta y la mejor forma de hacerlo es a través del modelo de economía circular, en el que los residuos se conviertan en la materia prima de otro proceso. Se le llama circular porque se pretende mantener dentro de un “círculo virtuoso” a los materiales utilizados, a fin de prolongar en la medida de lo posible su vida útil.

Solo por poner algunos ejemplos, cada minuto se compran en el mundo 1.000.000 de botellas de plástico, y al año se usan en el planeta 5 billones de bolsas de plástico de usar y luego desechar. Además, de todo el plástico producido en la historia, solo se ha reciclado el 9 %, y aproximadamente un 12 % se ha incinerado. Esto quiere decir que  el 79 % restante se ha acumulado en vertederos, basureros o en el medio ambiente.

Estos residuos son los que suelen generar preocupación por su persistencia en el medio ambiente. Sin embargo, hay otro grupo de residuos que en los últimos años han ganado especial antención; los residuos agroindustriales. Es decir, todos aquellos que proceden del sector primario y secundario y que se generan en miles de toneladas.

Si bien algunos son aprovechados, sobre todo en actividades de compostaje, esta actividad pudiera quedar pequeña en relación a la enorme cantidad de esiduos que se generan.  Hay propuestas en torno a la utilización de estos residuos como materias primas para otros procesos como alimentación del ganado, o bien que pueden ser procesados en biorrefinarías para la producción de biocombustibles como el biodiesel y el bioetanol.

Otro ejemplo sería la incorporación de residuos agroindustriales a los materiales de construcción como sustitutos del cemento, que ofrece la posibilidad de establecer un amplio desarrollo a nivel ambiental, social, y económico, permitiendo construir de una manera más sostenible. El cemento es el producto manufacturado más usado en el mundo, y por cada tonelada de cemento producido se emiten a la atmósfera unos 900 kg de CO2. El uso de cenizas de residuos agroindustriales, como cascarilla de arroz, bagazo de caña, restos de madera, hoja de bambú, mazorca de maíz o  paja de trigo, ha permitido la producción de concretos con el reemplazo de cemento de hasta el 20-30 %, manteniendo unas propiedades de resistencia y durabilidad del material que permite su uso con apego a la normativa correspondiente.

También, la adecuada utilización de algunos residuos agroindustriales puede ser de gran utilidad en procesos de descontaminación de aguas. Se han empleado residuos sin modificar, como la cascarilla de arroz o la corteza de coco, para eliminar colorantes presentes en el agua con resultados bastante favorables. Los residuos agroindustriales también son empleados para eliminar  metales pesados. Ejemplo de ello son el bagazo de caña, en la eliminación de plomo, la cáscara de plátano, la cascarilla de arroz y la cáscara de mandarina, removiendo plomo y cromo, y los residuos de café, en la eliminación de cobre y cadmio.

El tema de la gestión de los residuos da para más y hay mucho qué decir, pero sobre todo, mucho por hacer. El beneficio es claro, pues al ser un modelo de economía, el sector empresarial y agroindustrial deben verlo como un cambio positivo y redituable que vale la pena adoptar. En lo que a los ciudadanos concierne, la cultura de separación de los residuos, para su reciclaje y valorización es sin duda, la acción primaria que debemos llevar a cabo para lograr establecer este modelo de manera exitosa.

“En la naturaleza, no hay residuos, todo se aprovecha”.

Referencias:

Romero-Sáez, M. (2022). Los residuos agroindustriales, una oportunidad para la economía circular. Tecnológicas, 25(54).

Una respuesta a «Cap 6. Cómo debemos separar los residuos»

  1. Avatar de sublimetotally13d2b01069
    sublimetotally13d2b01069

    Enhorabuena!!!

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